
Un poco de historia.
Fue la necesidad la que nos unió. El deseo de encontrar un camino que nos satisfaga, que nos de unos resultados dignos del esfuerzo que realizamos.
Cuando encontramos una manera de trabajar que nos permitía poder hablar en inglés con nuestros alumnos, la mayoría de nosotras no teníamos el nivel de inglés necesario para poder expresarnos con soltura en inglés, tuvimos que ponernos las pilas. Empezamos compartiendo el inglés que sabíamos y compartiendo las dudas que nos iban surgiendo: de pronunciación, de expresión, de estructuras sencillas que nos permitieran expresarnos y que facilitan a nuestros alumnos que nos vayan entendiendo y las usen para expresarse.
Sabíamos también que nos hacía falta ir a un país de habla inglesa. El primer año, en febrero tres compañeras del grupo participamos en un intercambio con profesores de Irlanda del Norte.
Más tarde cuatro de nosotras solicitamos un Comenius que nos permitió pasar un mes de nuestras vacaciones de verano en Irlanda estudiando inglés y nos dio la oportunidad de conocer a maestros de otros países europeos. Con ellos, dos de nosotras iniciamos sendos proyectos europeos. Uno de ellos, coordinado por una compañera del grupo ha finalizado este año y ha sido una inagotable fuente de información y nuevos retos. Hemos podido conocer escuelas de Irlanda, Italia, Letonia, Portugal y Suecia y hemos estado con las maestras de estos países cuando han venido a visitarnos a Granada.
Se han ido abriendo cada vez más caminos que hay que recorrer, que nos amplían las posibilidades comunicativas de la lengua y nos obligan a encontrar la manera de dar a nuestros alumnos las herramientas que les permitan comunicarse, haciendo siempre hincapié en la necesidad de hablar de cosas realmente interesantes para ellos.
También hemos estado al tanto de los proyectos bilingües. En el grupo, dos de nosotras con la ayuda de las demás, hemos elaborado dos proyectos. Ya tenemos en el grupo una escuela bilingüe que nos plantea nuevos retos que responden al planteamiento del grupo de usar el inglés para “hacer algo”.
En el grupo hemos tenido además una licencia de estudio de tres meses en una escuela inglesa en la que dan español desde los 5 años y que ha permitido experimentar el método que trabajamos para enseñar, en este caso, el español. En una de nuestras escuelas tenemos un aula interactiva que hemos de aprender a aprovechar.
Muchas de nosotras vamos poniendo los libros de texto a nuestro servicio, y en algunos casos trabajamos sin ellos, puesto que cada vez disponemos de más recursos propios que nos permiten hacerlo.
Empezamos con muchas preguntas. Cada vez tenemos más respuestas que, por supuesto dan paso a nuevos interrogantes, pero en el camino estamos aprendiendo mucho, tenemos cada vez más confianza en lo que estamos haciendo porque vemos que nos funciona. Nuestros errores nos sirven para aprender, en el grupo los vemos, los analizamos y pensamos cómo corregirlos. No repetimos lo que a otro le ha ido mal. Compartimos nuestras dudas y también nuestros aciertos.
Nos hemos atrevido a contar nuestra experiencia a otros maestros, no nos resulta fácil, nos da apuro, pero para contar a otros lo que hacemos nos obliga a organizarlo y revisarlo, y nos ha permito también conocer a mucha gente que tiene las mismas inquietudes y que van nutriendo al grupo con sus experiencias.